domingo, 23 de enero de 2011

Dosis de caricias y manias

[...] y también, quizá, se debía a sus oscuros ojos negros, grandes y profundos. Había sido una niña creada para vestir con elegancia, pero la elegancia vencía la fina línea y había sido arrebata de su piel con la furía de los siete pecados. Siempre una pequeña capa de maquillaje cubría su tez palida, tal vez como muestra de cuidarse o simplemente una costumbre, como la de dejar las puertas a medio cerrar. Manias tambien como la de encender todas la luces al llegar a casa y apagarlas al sentarlas en el sofá. Y eso hizo, sentarse y disfrutar. Los calcetines suavente arrugados en sus tobillos, dos camisetas muy anchas con los hombros caidos y unas medias negras que marcaban las curvas hereradas de su familia. Se agitó el pelo hacia atrás, apoyó la cabeza suavente en la pared y [...]

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